Esta noche el FC Barcelona necesita prácticamente un hechizo, brujería, para levantar un 4-0 ante todo un Atlético de Madrid. El conjunto del ‘Cholo’ Simeone tiene un plantillón y tras quedar prácticamente fuera de la carrera por el título de Liga se agarra con todo a la Champions y a la Copa del Rey.
Lleva el técnico argentino demasiados ‘petardazos’ seguidos y muchísimo dinero gastado desde tiempos inmemoriales como para pensar en que puedan levantarle una eliminatoria que se puso absolutamente de cara en la ida en el Metropolitano. El Barça cuajó una actuación bochornosa a la que hubo que añadir una pésima actuación arbitral como cóctel definitivo para quedar casi apeado del torneo del KO.
Una fe discreta
La sensación general leyendo estos días la prensa, titulares, escuchando a la masa social azulgrana, es de una fe discreta. Nadie quiere afirmar de forma rotunda que hay cero opciones de pasar de ronda, pero tampoco hay una percepción colectiva de que vamos a lograrlo seguro y de confianza ciega en este equipo. Quizás esto va también con el ADN.
El catalán, por norma general, suele llevar intrínseco un punto de pesimismo. Por aquello de que es mejor prepararse para lo peor por si acaba sucediendo que la caída no sea tan grande. Hay excepciones, ojo, como en todo en la vida.
Tras esta filosofada barata, volvamos a esa eliminatoria contra el Atlético. Claro que el encuentro de ida en Madrid fue tan flojo que podemos decir que el cuadro de Flick casi cavó su propia tumba. Le puso en bandeja a su rival que pudiera correr en transición y dejar que sus puñales se pusieran las botas. Que Lookman, Giuliano, Julián y compañía hicieran un descosido.
El legado de Simeone...y las urgencias
Para Simeone, sin opciones en Liga y tras una travesía por el desierto estos últimos años en cuanto a títulos y a expectativas no cumplidas, es impensable salir del Spotify Camp Nou sin el billete para la final de Copa de La Cartuja del próximo 18 de abril. Todo lo que no sea acceder a ese duelo por el título sería casi una sentencia de muerte para el argentino. Es innegable su legado en el Atlético, pero también lo es que su crédito va agotándose. Un varapalo de este calibre es complicado pensar que pueda superarlo.
Ganar a este Atlético, con el enorme potencial que tiene, por cinco goles solo está al aclance de equipos distinguidos. Debe salirte un partido no perfecto, sino en el que se alineen los astros, que tu rival tenga lagunas que no suele tener y tu carbures a un nivel de precisión quirúrjico. Por todo, pienso que es imposible que el Barça remonte frente al Atlético esta noche. Algunos pensarán que intento ejecutar esta especie de contragafe que se ha puesto de moda los últimos tiempos. Allá ellos. O ellas...