La ofensiva a gran escala lanzada por Estados Unidos e Israel contra Irán con el objetivo de desestabilizar al régimen ha tenido consecuencias inmediatas en el tráfico aéreo de Oriente Próximo. Varios países han clausurado su espacio aéreo y aeropuertos estratégicos han suspendido operaciones, entre ellos el de Dubái, considerado uno de los más importantes y concurridos del planeta y enclave fundamental para las rutas que conectan Europa, Asia y África.