Último día de estreno en Abegondo en una mañana movida. Marc Casadó y José María Giménez, el noveno y el décimo fichaje del Deportivo, se incorporaron este jueves a la dinámica de grupo a las órdenes de Hidalgo tras llegar ayer a A Coruña e ir conociendo lo que serán sus lugares habituales de trabajo y la propia ciudad. Tocó de nuevo pasillo de collejas para recibirlos y ya manos a la obra de cara al partido de Villarreal. El mediocentro catalán y el defensa uruguayo ya son uno más, lucharán por entrar este viernes en la lista de convocados. Lucirán los dorsales 6 y 20.
Al charrúa le tocó presentación tras el entrenamiento y la del pivote culé será la última. Ambos llegan como cedidos con opción de compra no obligatoria. 30 millones de euros es el montante al que asciende la de Casadó. Sus dos clubes de origen asumen gran parte del sueldo de dos futbolistas que, por sus emolumentos, están fuera del mercado blanquiazul. Los astros se alinearon y el Dépor estar ahí.
El miércoles primero le tocó llegar al central en un desplazamiento privado, que tomó tierra en torno a las 14.00 horas. Había algún aficionado que se percató de su presencia, a pesar del secretismo. El pivote, cedido con una opción de compra no obligatoria de 30 millones de euros, apareció una hora y media más tarde en un vuelo de línea regular. Tocó foto de rigor con la bufanda y hubo revuelo, aplausos y algún gesto de cariño de los más jóvenes, entusiasmados con el cierre de mercado del proyecto blanquiazul.
Casadó, antes de viajar, fue asaltado por la prensa de Barcelona en el aeropuerto de El Prat. En el medio de reflexiones por su salida del club culé, mostraba su entusiasmo por desembarcar en Riazor. «Dejar de jugar un año en el Barcelona siempre es complicado, cuesta marchar de casa, pero me han hecho llegar un proyecto muy guapo, un buen proyecto, y estoy muy ilusionado con lo que viene», razonaba el futbolista, mientras enfilaba la zona de facturación. También tuvo tiempo para enjuiciar algunas decisiones del club blaugrana con él, que relativiza. «¿Quitarme el dorsal? Ya he hablado con ellos. Todos tenemos cosas que mejorar, todos hacemos cosas bien y cosas mal y ya está», zanjaba.