De vuelta a Alicante un año después. Alvarito regresa a la capital después de un año irregular en el UCAM Murcia tras su salida del conjunto blanquiazul el año anterior. Futbolista sobresaliente, con unas condiciones ofensivas enormes, su mala relación con las lesiones le han impedido desarrollar todo el potencial que ostenta, que es bastante, demasiado para una categoría como la Segunda RFEF, a la que vuelve ahora enrolado en el proyecto del Intercity, que insiste en su apuesta por escalar dentro del fútbol nacional tras su caída a la cuarta categoría hace dos veranos.
El atacante madrileño, que en noviembre cumplirá 29 años, llegó a ser uno de los jugadores más reconocibles del Hércules ensombrecido, el de la época más oscura de su centenaria historia. La grada se identificaba con el "hijo de Trini", que festejó y disfrutó como nadie con el último ascenso logrado por la SAD propiedad de la familia Ortiz, que se selló en un Rico Pérez a reventar el 5 de mayo gracias a un cabezazo deslumbrante de Agustín Coscia.
El extremo zurdo no jugó ese encuentro, lo vivió desde la banda porque en la jornada anterior no pudo controlar la euforia tras la remontada en Badalona. Él fue quien marcó el empate a uno. De inmediato, Rubén Torrecilla le reemplazó porque tenía una amarilla, quería reservarlo, poder contar con él en la jornada definitiva. Marcos Mendes, justo después, firmó el 1-2. Sin detenerse a pensar, sin calcular los daños, el madrileño, enajenado de felicidad, atravesó el campo para festejarlo con otro de los héroes de aquel capítulo épico y el colegiado le amonestó por segunda vez. Nunca lo lamentó lo suficiente... pero tampoco se arrepintió, lo hizo porque le salió del alma.
Muerto de nervios, estuvo empujando aquella mañana mágica sin dejar de animar en ningún momento, protestando, haciendo aspavientos... Su imagen tras el pitido final, en un terreno de juego completamente invadido, exultante a hombros de un compañero, ondeando la bandera del Hércules, es ya icónica. Fue el primer salto de categoría del Hércules en 14 años, como para no festejarlo a lo grande.
Se le intuía un futuro emocionante, pero las molestias le fueron mordiendo sus minutos en cancha, que eran cada vez menos con el técnico extremeño, que ya solo confiaba en él para situaciones muy límite, incluso como lateral de largo recorrido, una fórmula que salió bastante mal. Llegó a Romeu Zarandieta en julio de 2022 y se tuvo que marchar, sin oferta de renovación, en junio de 2025. Tres campañas con altibajos en las que él fue de más a menos... pero siempre tratando de dar el máximo a pesar de la falta de confianza de su técnico. Ahora tiene otra oportunidad de seguir escribiendo su historia en la terreta.
Viaje de vuelta
El Intercity que él conoció, al que él se enfrentó, está en proceso de búsqueda, de resituación, de recobrar el pulso. Para eso hace el esfuerzo de captar para su causa a un herculano que se quedó a cuatro partidos de jugar cien con la camiseta blanquiazul. Con él, el conjunto de negro gana un atacante rápido, resuelto, con un disparo excepcional, que puede adaptarse perfectamente a los dos perfiles en banda, tanto al diestro como al zurdo. El año pasado fue capaz de anotar tres goles, menos de los que él creía que podía aportarle a un UCAM al que la campaña se le terminó haciendo larga.
Coincidirá en el vestuario con Carlos de las Cuevas, que será su entrenador. Se conocen bien, así que lo natural sería que se entendieran. Miguel de las Cuevas, que ayuda a su hermano como segundo técnico, le puede servir para mejorar en una posición que conoce bien una de las ventas de cantera más sonadas de la historia Hércules. El sesgo blanquiazul estará presente en un vestuario que partirá con una sola meta obligada: saltar a la tercera categoría para seguir dando sentido al primer club con presencia en bolsa de este país.
El Alvarito que despuntó en el DAV Santa Ana de su ciudad y llamó la atención del Albacete Balompié, que lo puso a liderar su filial y hasta ser convocado por el primer equipo, el que se exhibió con el Marchamalo en el Rico Pérez y enamoró a la dirección deportiva blanquiazul en un curso con nueve goles, ese que llegó a formar parte de la terna de capitanes herculanos poco después, ese es el que quiere recuperar el Intercity ahora. Vuelve Alvarito Hernáiz, y lo hace para reconciliarse con todos sus fantasmas... y darles esquinazo.