Los aficionados del Atlético de Madrid presenciarán la final del Mundial entre España y Argentina con el corazón dividido. Hasta nueve futbolistas del conjunto rojiblanco formarán parte del partido por el título en el MetLife Stadium, un récord que solo se había visto en la Copa del Mundo de 1934, cuando Italia contaba en su plantilla con nueve jugadores de la Juventus.
A diferencia del cuadro italiano, el equipo del 'Cholo' Simeone tendrá una representación más fragmentada. La selección española cuenta con cuatro colchoneros en sus filas: Marcos Llorente, Marc Pubill, Alejandro Grimaldo, fichado recientemente procedente del Bayer Leverkusen, y Álex Baena, el único que apunta a la titularidad.
Por otro lado, el combinado argentino tiene en su plantilla a cinco futbolistas del Atlético de Madrid: Juan Musso, Nahuel Molina, Giuliano Simeone, Thiago Almada y Julián Álvarez. Nico González, que ha jugado esta temporada cedido en el conjunto rojiblanco, ha vuelto a la disciplina de la Juventus, por lo que no se le considera jugador del equipo madrileño, pese a que el club lo incluye en la felicitación a la 'Albiceleste'.
La importancia de los argentinos del Atlético es superior a la de los españoles, pues Molina, Simeone y Julián arrancaron de titulares en el partido contra Inglaterra, Almada ha tenido bastante protagonismo durante todo el Mundial y Musso es el único que no se ha vestido de corto. En la 'Roja', en cambio, solo Baena ha sido importante, pues Llorente arrancó de inicio en la fase de grupos, pero se ha diluido; Pubill apenas ha tenido minutos y Grimaldo ni siquiera ha debutado.
El equipo de Diego Pablo Simeone iguala el récord mundial de la Juventus, cuando el seleccionador italiano de 1934, Vittorio Pozzo, convocó a nueve jugadores del conjunto bianconeri para la final contra Checoslovaquia: Gianpiero Combi, Luigi Bertolini, Giovanni Ferrari, Luis Monti y Raimundo Orsi, que fueron titulares, además de Virginio Rosetta, Umberto Caligaris, Felice Borel y Mario Varglien.
Italia ganó aquel Mundial, mientras que Checoslovaquia tuvo que conformarse con la plata. Precisamente, en aquella Copa del Mundo, el combinado subcampeón contaba en sus filas con once jugadores del Slavia de Praga. Sin embargo, a la final solo fueron citados ocho, pues no había sustituciones ni banquillos.