¿Por qué no hay Giro de Italia hoy lunes 18 de mayo y cuándo será la próxima etapa?
La victoria de Jonas Vingegaard en la cima del Corno alle Scale puso el broche a la primera semana de competición en carreteras italianas. Después de varias jornadas trepidantes con gran protagonismo de la montaña, el Giro se toma un necesario descanso para que el pelotón recupere fuerzas antes de adentrarse en el tramo más decisivo de la carrera. umafrika.club
La irrupción de la alta montaña ha derivado en el esperado paso al frente de Jonas Vingegaard, con Felix Gall como único corredor capaz de aguantar el tipo en las ascensiones al Blockhaus y al Corno alle Scale. Sin embargo, la codiciada 'Maglia Rosa' todavía pertenece a Alfonso Eulálio, que está haciendo valer su 'mazazo' al grupo de favoritos en la quinta jornada de competición. Esta jerarquía establecida no parece poder extenderse durante mucho más tiempo, y en los próximos días se esperan movimientos interesantes en la general.
La etapa 10 del Giro de Italia 2026 dará el pistoletazo de salida en Viareggio para finalizar en Massa en una jornada que se desarrollará bajo el formato de contrarreloj individual. Sin embargo, la disputa de la primera y única 'crono' de la presente edición tendrá que esperar, ya que la 'Corsa Rosa se toma un descanso hoy lunes 18 de mayo.
¿Por qué no hay etapa del Giro de Italia hoy?
El Giro de Italia 2026, igual que el resto de ediciones, se divide en 21 etapas. Estas llevan al pelotón a través de diveros rincones de Italia -y este año parte de Bulgaria- que, en mayor o menos medida, suponen un desgaste para los participantes, por lo que la competición reserva una serie de jornadas de descanso.
La primera 'pausa' del Giro llegó el pasado lunes 11 de mayo y respondía puramente a motivos logísticos, ya que los equipos debían de trasladarse de Bulgaria a Italia. La segunda jornada de descanso llega hoy lunes 18 de mayo, en este caso para que el pelotón pueda recuperar fuerzas.
¿Cuándo se disputará la próxima etapa del Giro de Italia 2026?
La próxima etapa del Giro de Italia, con inicio en Viareggio y final en Massa, se disputará mañana martes 19 de mayo.
La etapa 10 de la Corsa Rosa contará con un recorrido de 42 kilómetros y un desnivel medio de apenas 50 metros. Esta se desarrollará bajo el formato de contrarreloj individual, la única prevista para la presente edición de la 'Corsa Rosa', y otorgará a los especialistas puros la oportunidad de mejorar su posición en la general.
El adiós de leyenda de Lewy: lágrimas, ovación, manteo, pasillo y celebración íntima
El hombre que se jugó la vida entre cocodrilos por una entrada para la final del Mundial de Sudáfrica: "Las historias de los otros participantes eran aburridas"
En el Mundial de las vuvuzelas, la Jabulani y el gol eterno de Iniesta, un aficionado sudafricano hizo una locura para estar en la final: cruzó a nado un río conocido por la presencia de cocodrilos. ¿Ustedes habrían sido capaces?
Empezaba el verano de 2010 y Sudáfrica se preparaba para su gran momento. España también, pero aún quedaban unas cuantas semanas para besar la gloria en Johannesburgo y conquistar el mundo con un fútbol exquisito y teñido de azulgrana. Por primera vez en la historia, África acogía un Mundial. No era una edición cualquiera: debía dejar contento a todo el mundo.
Al final, Sudáfrica se ganó el corazón de los aficionados al deporte rey. Para algunos, se convirtió en el mejor Mundial de la historia, pese a que la anfitriona decepcionó y no superó ni la fase de grupos, un récord amargo que mantuvo hasta que Qatar hizo lo mismo en su edición de 2022.
Las gradas vibraron con las vuvuzelas, el público cantaba al ritmo del 'Waka Waka' y 'Wavin’ Flag', y la energía de las gradas sudafricanas se contagió mucho más allá de África. Para el recuerdo, el golazo de Tshabalala para darle la bienvenida al Mundial y el posterior baile que dejó claro que en esa edición pasarlo bien era lo primordial.
Después llegó la Jabulani, aquella pelota que desesperó a porteros, entrenadores y hasta a Diego Armando Maradona, que la definió como “lo peor de este Mundial” porque “no dobla” y era “imposible de controlar”. Lo ganó España, de manera totalmente merecida, con un tiki-taka sensacional e inimaginable sin todos los futbolistas del Barça que había en esa selección dirigida por Vicente del Bosque y que para siempre será recordada como la generación dorada de 'La Roja'.
Sin embargo, entre todas esas historias de aquel Mundial, sigue escondida en la sombra una muy curiosa: la locura que hizo un aficionado para ver gratis la final. La recopiló Luciano Wernicke en 'Historias insólitas de los Mundiales'.
Nadar en un río con cocodrilos
Una radio local lanzó un desafío para sus oyentes: quien realizara “la mayor locura” por amor al fútbol recibiría dos entradas para ver la final entre España y Países Bajos. ¿Qué habrían hecho ustedes para ver el gol de Iniesta en vivo? Maurice Meyer, un empresario de 32 años de Nelspruit, decidió nadar 60 metros para cruzar un río repleto de cocodrilos.
No lo dudó ni un segundo. Avisó a su mujer para grabar el reto y a su hermano, armado con un rifle, por si algún cocodrilo decidía atacarle. La escena parecía sacada de un documental extremo, pero lo logró y vivió el triunfo de España en vivo y en directo. "Me enteré de la competencia por la radio y pensé: las historias de los otros concursantes son aburridas", dijo Meyer en una entrevista por teléfono.
Y eso que, hasta el Mundial, era más de rugby que de fútbol: "Usualmente me gusta más el rugby, pero me enamoré del fútbol con la Copa del Mundo", reconoció. ¿Qué habría hecho entonces de ser fanático del fútbol de toda la vida? Al final, la hazaña no tuvo consecuencias fatales, ya que no vio a "ningún cocodrilo", pero la aventura podría haberle costado la vida. Por lo menos, disfrutó de una final impresionante.
El camino de los 'Bafana Bafana' en el Mundial de 2026 está cargado de simbolismo: estará en el Grupo A junto a México, Corea del Sur y República Checa, con el reto de competir desde el partido inaugural, el mismo que el de 2010 (ante los mexicanos), y dejar atrás aquella imagen de anfitriona eliminada en la primera fase.
Unai Emery y su gran día
Unai Emery volvió a vivir una noche redonda con el Aston Villa para seguir agrandando su historia en los banquillos. El técnico de Hondarribia alcanzó ante el Liverpool su victoria número 600 como entrenador, una cifra que resume una carrera marcada por la regularidad, la capacidad competitiva y el éxito en contextos muy diferentes. De esos 600 triunfos, 107 han llegado al frente del Aston Villa, igualando así su mejor registro en un mismo club, el que también firmó durante su etapa en el Valencia.
El dato llegó además en un escenario inmejorable. El Aston Villa se impuso por 4-2 al Liverpool en Villa Park y certificó su presencia en la próxima edición de la Champions League, consolidando el enorme crecimiento del proyecto desde la llegada de Emery.
El equipo de Birmingham, que ha pasado de mirar con preocupación la zona baja a competir entre los grandes de la Premier, volvió a demostrar personalidad, pegada y una identidad muy reconocible.
La victoria tuvo también un valor simbólico por el rival. LEl iverpool, uno de los grandes de Inglaterra, se vio superado por un Villa ambicioso, intenso y convencido de su plan. Emery ha convertido al equipo en un bloque competitivo, capaz de responder en las noches grandes y de transformar Villa Park en un escenario de máxima exigencia para cualquier adversario.
El partido dejó, además, un dato significativo para Arne Slot. El técnico neerlandés vio cómo un equipo suyo encajaba cuatro goles en un encuentro de liga por primera vez desde septiembre de 2022, cuando con el Feyenoord perdió 4-3 ante el PSV de Ruud van Nistelrooy. Una estadística que refleja la dimensión del golpe sufrido por el Liverpool y, al mismo tiempo, la autoridad con la que el Aston Villa selló una noche histórica para Emery y para todo el club.
Salvarse no puede ser suficiente para la UD Ibiza
La UD Ibiza certificó de manera matemática su continuidad en Primera RFEF tras imponerse por 3-1 al FC Cartagena en el Palladium Can Misses. Un objetivo que, sobre el papel, puede parecer positivo, pero que en realidad representa el mínimo exigible para un club construido para luchar por metas mucho más ambiciosas.
Porque esta permanencia, celebrada con más alivio que satisfacción, no puede ocultar una temporada decepcionante de principio a fin. Un curso que arrancó el pasado mes de agosto con la ilusión intacta de pelear por el ascenso a Segunda División y que, a falta de una jornada para el cierre, deja a la entidad celeste lejos de los puestos de privilegio y obligada a hacer una profunda reflexión.
A estas alturas, la afición debería estar soñando con el regreso al fútbol profesional. De hecho, ese objetivo lo alcanzó este fin de semana el Eldense, que logró el ascenso directo tras derrotar al Atlético de Madrid B en un duelo dramático. De no haber conseguido la primera plaza, la UD Ibiza, por presupuesto, plantilla e infraestructura, al menos tendría que haber estado peleando por un ‘play-off’ al que el club ya se había acostumbrado en las dos temporadas anteriores.
Sin embargo, la campaña ha estado marcada por la irregularidad, la inestabilidad y una preocupante falta de acierto en los momentos decisivos. Paco Jémez fue destituido en octubre tras un inicio por debajo de las expectativas y en medio de una polémica que terminó por precipitar su salida. Su relevo, Miguel Álvarez, tampoco encontró la fórmula para dotar al equipo de la regularidad necesaria, pese a una importante reestructuración en el mercado invernal, en el que salieron jugadores de peso como Gallar, Fede Vico y Señé.
El equipo dio síntomas de reacción durante los meses de enero y febrero, pero cuando parecía que podía engancharse definitivamente a la lucha por el ‘play-off’, volvió a tropezar. La derrota en Can Misses frente al Marbella, en uno de los partidos más pobres del curso, supuso el golpe definitivo a unas aspiraciones que ya venían tambaleándose.
La sensación más frustrante es que la categoría no ha mostrado ningún rival claramente superior a la UD Ibiza. Nadie ha pasado por Can Misses exhibiendo una diferencia abismal. Todo lo contrario. En el estadio celeste cayeron equipos como el Sabadell y el Atlético de Madrid B, mientras que el Eldense, campeón del grupo, necesitó sufrir hasta el final para llevarse un ajustado 0-1 en una de sus escasas llegadas al área.
Incluso en el peor partido de la temporada, ante el Villarreal B, el conjunto ibicenco logró rescatar un empate sin goles. La conclusión es evidente: el problema no ha sido la superioridad de los rivales, sino la incapacidad del propio equipo para sostener un nivel competitivo constante.
Los números reflejan con crudeza esa realidad. La UD Ibiza ha marcado únicamente 42 goles en 37 jornadas y se ha quedado sin ver puerta en 17 partidos. Un dato impropio de un equipo confeccionado a golpe de talonario y con uno de los presupuestos más elevados de la categoría. En defensa, los registros han sido aceptables, con 35 tantos encajados, pero el rendimiento ofensivo ha condenado a un proyecto que nunca terminó de despegar.
El problema no ha sido únicamente futbolístico. Tampoco se ha encontrado estabilidad en las alineaciones ni se ha consolidado un bloque reconocible. Jugadores que comenzaron la temporada siendo determinantes desaparecieron con el paso de las jornadas, mientras que otros no ofrecieron el rendimiento esperado. La sensación de provisionalidad ha acompañado al equipo durante todo el curso.
La victoria ante el Cartagena sirve para evitar un susto mayor y para garantizar la continuidad en la categoría, pero no debe desviar la atención de lo verdaderamente importante. La UD Ibiza está obligada a analizar con honestidad todo lo sucedido y a tomar decisiones acertadas desde la dirección deportiva, el banquillo y la confección de la plantilla.
Porque salvarse no puede ser el objetivo de un club con esta estructura, este presupuesto y esta ambición. La permanencia es únicamente el punto de partida. El verdadero reto comienza ahora: aprender de los errores, corregir lo que no ha funcionado y construir un proyecto sólido que devuelva a la UD Ibiza al lugar que, por potencial y por exigencia, está obligada a ocupar. Segunda División.

