El gran sueño cumplido de Higor: "¿Pero cómo iba a decirle que no al Barça?"
El Barça ya está enfrascado en una ilusionante temporada en la que regresará a la Champions tras dos años de ausencia y en la que ya ha revalidado el título de la Copa Catalunya con un triunfo por 4-6 ante Catgas Energia en Santa Coloma en la final.
El próximo reto llega este fin de semana con una ilusionante Supercopa de España que se disputará en el Palau. Los azulgranas se medirán al Jaén Paraíso Interior el sábado en semifinales (16.15 horas) y antes jugarán la primera Palma y ElPozo (13.30 h).
Los azulgranas se han reforzado esta temporada con el cierre galo Suheil Mouhoudine y con el pívot brasileño Higor, quien regresa a la liga procedente del Benfica y mantuvo un interesante diálogo con SPORT como previa de la competición.
Lo primero, ¿cómo se encuentra?
Pues por ahora todo va muy bien. Hemos trabajado mucho esta pretemporada y me estoy adaptando muy bien a todos los cambios. Ojalá siga yendo todo por la misma línea.
"Estoy aún más contento por haber vuelto a coincidir aquí con Matheus y con João Victor"
Usted tenía ventaja, porque conocía la Liga Española de su etapa en Palma y jugó con Matheus en el Corinthians e incluso con un jovencísimo João Victor...
Sí, sí. Ahora que nos hemos vuelto a encontrar, hemos estado recordando lo que hablábamos allí en el Corinthians, que siempre decíamos... imagínate que un día jugamos en el Barça. Soñábamos con jugar aquí y ahora ha llegado este momento, así que estoy muy contento por estar aquí y más todavía por el hecho de compartir vestuario con ellos dos.
¿Qué le ha parecido la evolución de João Victor?
Buff, han cambiado muchas cosas. Su forma de jugar y de pelear sigue igual, pero ahora lo veo con mucha más experiencia, con capacidad para dominar y controlar en qué momento meter el pie, hacer una falta y esas cosas, ¿sabes? Sigue jugando al máximo nivel y la calidad que le veis ahora es la misma que tenía ya a los 18 años.
"¡Matheus es un fenómeno! Él ya ha conseguido el rol de ser vital para el Barça"
¿Y Matheus? Ya es una estrella aquí...
¡Es un fenómeno! Él ya ha conseguido el rol de ser vital para el Barça. En mi etapa en Palma veía sus partidos y pensaba... Madre mía, sigue haciendo las mismas maravillas y marcando goles decisivos.
Para quienes no se acuerdan de sus dos grandes temporadas en Palma, ¿cómo es Higor?
Soy un jugador muy intenso. Ya lo era antes, pero en Portugal la liga es más fuerte y te pide un poco más de intensidad y mucha agresividad. Te diría que mis puntos clave son la fuerza, la potencia, la técnica y... los goles, claro.
¿Cómo le han marcado los entrenadores que ha tenido en Europa?
En Palma, Antonio (Vadillo) me enseñó muchas cosas, como la manera de hacer un pase en determinados momentos. A mí me gusta mucho jugar, tocar y finalizar, y él me decía... 'tranquilo, ahora no hay que hacer ese pase o no debes finalizar' o 'no tienes que estar girándote todo el tiempo'. Cuando llegué a Portugal, no sabía que era una liga tan física y me tuve que acostumbrar.
Yo diría que en el Benfica se ha convertido en un jugador más práctico. ¿Está de acuerdo?
Pues... creo que sí. En los momentos de máxima intensidad, Cassiano (Klein) también me ayudó mucho a manejar bien el juego y a no estar siempre allí arriba en mi posición.
"Estoy en mi mejor momento. Yo pensaba que la experiencia no aportaba tanto, pero ahora veo que sí"
Tiene 28 años. ¿Está en su mejor momento?
Te diría que sí. Yo pensaba que la experiencia no aportaba tanto, pero ahora veo que sí. Como decía, saber el momento exacto en el que debes pasar un balón, llegar más justo, quitar el balón al adversario o hacer casi una falta es muy importante para mí.
¿Qué le dicen los nombres de Wilde, Fernandão, Ferrao y ahora Pito?
Mira, Wilde siempre ha sido mi ídolo y coincidí con él en 2018 en el Corinthians. Ya era mayor y seguía presionando como el primer día. Era increíble. Yo decía, 'meterá sus goles y tal', pero nunca imaginé que seguiría robando bolas y yendo hasta el final en la presión. En Brasil veía partidos suyos antiguos y cuando se supo que yo podría venir al Barça, me escribió y me dijo cosas muy bonitas. Y Ferrao es un ídolo para toda mi generación y para las próximas, porque ha hecho historia en el fútbol sala.
Usted reitera que es un 'currante', pero olvida que es un excelso goleador que ha celebrado 59 en la Liga con el Benfica...
Bueno, todo es un proceso y he ido aprendiendo muchas cosas, primero con Vadillo y después con Cassiano. La experiencia me ha ido dando más confianza para decidir qué hacer en el momento de recibir la bola, controlarla, girarme y chutar. Yo creo que estoy aquí por eso.
¿Qué importancia tiene haber marcado ya tres goles en la pretemporada?
Siempre es bueno marcar, ¿no? Y más en mi posición. Es bueno para la confianza y para que mis compañeros vayan pensando, oye, pues se la puedo pasar a este tío, porque la va a meter. Para esa confianza era importante empezar bien de cara a portería.
¿Qué le está pareciendo Javi Rodríguez?
También es un entrenador muy exigente y le encanta la intensidad. Me está insistiendo en que tengo que ir acostumbrándome un poco a la liga de aquí, que es un poco diferente.
"El míster me dice, 'mira, te conozco de Palma y he visto tus partidos en el Benfica', pero aquí tienes que elegir mejor cada momento'"
¿Siente su confianza desde el primer día?
Desde el día que llegué. Enseguida me preguntó cómo estaba, cómo había llegado y me está enseñando cosas poco a poco. Me dice, 'mira, yo te conozco de Palma y he visto tus partidos en el Benfica', pero aquí tienes que elegir mejor cada momento'. Bueno, poco a poco, ¿no?
Viene para ser pívot. ¿Cree que puede jugar junto a Pito en determinados momentos?
Pito es un mago y todos pueden jugar a su lado. Yo estoy aquí para ayudar al Barcelona a ganar todos los partidos y todos los títulos. Entonces, jugaré con el que sea y donde sea. Si me toca jugar con Pito, con Matheus, con Antonio... a mí eso me da igual.
¿Le gustaría aprobar su asignatura pendiente con la Champions?
Sí, claro. Es uno de mis grandes objetivos. Sabemos que la Champions es lo más bonito de la temporada, pero tenemos que ir competición a competición. Ahora tenemos la Supercopa y vamos poco a poco.
¿Otro objetivo es volver a la selección brasileña?
Sí, es otra cosa que tengo en mente. Estando en el Barça, el foco mediático es mayor, pero yo tengo claro cómo va esto. Lo primero es hacer las cosas bien aquí y, si lo consigo, en Brasil hay muchos jugadores que tienen mucha calidad y hay que tener paciencia. Si fuese al Mundial, sería otro sueño cumplido. Y si no, pues animaré a mi selección como un aficionado más.
"Cuando el Barça te llama, tienes que venir"
¿Fue fácil decir que sí al Barça tras ganar casi todo en el Benfica?
¿Pero cómo iba a decirle que no al Barça? Era mi sueño desde niño. Cuando hablaba con João, siempre decíamos que si salíamos de Brasil, tiene que ser para venir aquí, así que fue muy sencillo. Cuando el Barça te llama, tienes que venir. Es una mezcla de sentimientos. El Barça te llama y tú cumples tu sueño.
¿Qué pensó el día de la presentación?
La verdad es que estaba con miedo de que iban a grabarlo todo y no me enteré muy bien. Tenía aquí a mi mujer y a mis representantes, pero estaba muy nervioso. Fue un día muy especial para mí y lo recordaré toda mi vida.
Vienen de ganar la Copa Catalunya y ahora llega la Supercopa de España en el Palau...
Tenemos mucha responsabilidad. Vamos a jugar delante de nuestra afición y tenemos que conseguir este título para empezar muy bien la temporada.
¿Le han explicado las historias del año pasado contra Jaén?
Sí, claro. En Portugal veía los partidos del Barça siempre que me era posible. Yo creo que Jaén mantiene la misma manera de juego que cuando yo estaba en Palma. No se rinden nunca.
Acabemos con un mensaje para la afición...
Pues que vengan todos el sábado y que nos apoyen desde el principio, porque vamos a estar el domingo en la final.
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El centenario más especial de Rodri
Rodri Hernández tiene este domingo una cita especial en Mestalla. Si Hansi Flick le da minutos ante el Valencia, el centrocampista alcanzará los 100 partidos en la Liga. El hoy blaugrana suma 99 encuentros en Primera División: 63 con el Villarreal, 34 con el Atlético de Madrid y dos con Flick.
Rodri debutó con el Villarreal la temporada 15-16 y participó en tres partidos. Al curso siguiente disputó 23 y en la 17-18 se consolidó con 37 apariciones. Su rendimiento llamó la atención del Atlético, que lo incorporó para la campaña 18-19. Allí jugó 34 jornadas antes de poner rumbo al Manchester City. Dejó la Liga con 97 partidos y ha necesitado siete años, además de sus dos primeras apariciones con el Barça, para colocarse a uno de los cien, cifra que, si no pasa nada, alcanzará en Mestalla con la camiseta blaugrana.
El paréntesis en Inglaterra ha sido largo y, sobre todo, frucítífico. En todas las competiciones, el Manchester City suma 298 encuentros, 28 goles y 14 grandes títulos. En la Premier League disputó 196 partidos, marcó 23 goles y dio 21 asistencias, unas cifras que hablan de su influencia junto a Pep Guardiola.
Rodri empezó a ser grande en la Liga, pero se hizo gigante en Inglaterra, donde conquistó cuatro Premier League de manera consecutiva, de la 20-21 a la 23-24, un récord histórico en el fútbol inglés. En España, su mejor clasificación fue con el Atlético en la 18-19, pero acabó segundo, a once puntos del Barça de Ernesto Valverde.
La Liga, una cuenta pendiente
Ahora regresa al campeonato precisamente para intentar levantar el trofeo que falta en su palmarés de clubes. Lo hace con otro estatus, después de haber sido una pieza fundamental en el ciclo más exitoso de la historia reciente del City, marcar el gol de la final de la Champions de 2023 y convertirse en uno de los grandes referentes del centro del campo europeo. Los 100 partidos en LaLiga, tras una carrera longeva en la Premier, ayudan también a descubrir la grandeza de Rodri y a cerrar un círculo que quedó abierto cuando abandonó el Atlético en 2019.
Rodri ha participado en dos de los tres primeros partidos ligueros del Barça, ambos entrando desde el banquillo, aunque en Mestalla su protagonismo podría crecer. Sus números en España son cuatro goles y cinco asistencias en 99 encuentros. Su impacto siempre ha estado más relacionado con el dominio del juego, la circulación, la recuperación y el equilibrio. En Inglaterra, sin embargo, fue ampliando también su llegada hasta firmar ocho goles y nueve asistencias en la Premier 2023-24, su mejor curso ofensivo. Mestalla, que recibirá al Balón de Oro del Mundial, tras siete temporadas alejado de la Liga, está en disposición de llegar al centenar de partidos en una competición que no ha ganado nunca y que espera hacerlo con la camiseta del Barça por primera vez. De momento, va por el buen camino.
Hay que ganar la Champions, sí o sí
Este verano compartí cena con unos amigos, todos socios del FC Barcelona. Uno de ellos, apasionado del baloncesto y abonado al Palau desde que de niño ya lo llevara su padre, estaba muy enfadado con la actual junta directiva “porque han dejado morir a la sección, no les interesa nada, solo les preocupa el primer equipo de fútbol”, quejándose de que su equipo del alma lleve tres años instalado en la más absoluta sequía.
Uno de los comensales le espetó: “Si realmente lo que más importara a los socios fuera el baloncesto, no tengas la menor duda de que la junta directiva pondría los recursos necesarios para que luchara por todos los títulos, pero es el fútbol el que tira del carro del club”. Y claro, se generó un debate bastante potente.
La moraleja/realidad es que en el FCB lo único que importa, lo único que cuenta, lo único que preocupa, lo único que genera debate, es el primer equipo de fútbol. Todo lo demás, es secundario. No perdamos el tiempo en hablar del sobre coste del Espai Barça, del déficit económico que se viene arrastrando, de las asambleas telemáticas, del endeudamiento constante, de la cantidad de millones que se han pagado en comisiones, de quién mueve realmente los hilos en el club a su antojo...
Eso sí, siempre he dicho, y sigo pensando, que la buena marcha del primer equipo es perfectamente compatible con una gestión profesional, transparente, ética y responsable.
La realidad es que Hansi Flick tiene un equipazo, suma de tres factores: la consolidación de un sistema de juego valiente y ofensivo, el rendimiento de magníficos fichajes que han dado un paso adelante (Pedri, Olmo, Raphinha, Eric...) y la herencia de una Masia inagotable en la producción de talentos: Gavi, Fermí, Cubarsí, Lamine Yamal, Espart, Bernal...
Hoy, el gran objetivo del club y de esta plantilla es conquistar la deseada Champions League, algo que no se consigue desde 2014-2015, bajo mi punto de vista (sigo al Barça desde 1979) la mejor temporada en toda la historia del FCB. Doce años sin reinar en Europa es demasiado. Y eso no es lo peor. En ese periodo de tiempo, tu máximo rival, el Real Madrid, la ha ganado en cinco ocasiones. Eso hace daño. De ahí esos comentarios de jugadores y directivos: esta temporada hay que ganar la Champions sí o sí.
¿Y la Liga? El objetivo es que Flick iguale a dos leyendas como Cruyff y Guardiola y logre la tercera consecutiva. Pero no nos engañemos, la Liga es cosa de dos: Barça y Real Madrid. En los últimos 20 años la han ganado en 18 ocasiones y solo el Atlético de Madrid se coló dos veces. La única emoción es ver cómo acabará ese pulso entre azulgranas y blancos... y si los colchoneros serán capaces de meterse en la pelea. El resto jugará ‘otra’ competición.
Como ‘futbolero’ me duele asistir al empobrecimiento de la Liga española, cómo viene perdiendo nivel año tras años. La otrora clase B, que daba guerra y ponía las cosas muy difíciles, ha desaparecido. Ves al Sevilla contra el Atlético, al Betis frente al Levante, al Athletic ante el Barça, a la Real Sociedad en el Bernabéu, al Valencia en Riazor, incluso al Villarreal, y concluyes que, en vez de mejorar, todos esos equipos han empeorado. No sé si Javier Tebas tendría que decir algo al respecto.
Todo eso no es problema del Barça, obviamente, que ha sabido armar una plantilla ambiciosa y que legítimamente sueña con volver a reinar en Europa, donde la competencia, a la hora de la verdad, no tendrá nada que ver con la Liga española. Ese es el gran reto.
