Christophe Gleizes (Agen, 1989), periodista deportivo francés especializado en el fútbol africano que trabaja para la revista gala 'So Foot', es una "víctima colateral de la crisis diplomática que hay entre Argelia y Francia". Una persona que fue condenado por “apología del terrorismo” (Artículo 87 del Código Penal argelino) y “tenencia de publicaciones con fines propagandísticos lesivos para el interés nacional” cuando sólo estaba haciendo su trabajo.
Hacer periodismo no es un delito. Y Christophe Gleizes tomó un vuelo a Argelia en mayo de 2024 para realizar un reportaje sobre la época gloriosa del club Jeunesse Sportive de Kabylie (JSK) en la década de los 80. Por el simple hecho de ejercer su profesión, un año después, el 29 de junio de 2025, fue injustamente condenado a siete años de prisión en Argelia. Desgraciadamente, la sentencia fue confirmada tras el recurso de apelación el pasado mes de diciembre.
Su historia merece ser contada. No puede quedar en el olvido. Para ello, SPORT conversó con Javier Prieto Santos, redactor jefe de la revista 'So Foot' y compañero y amigo de Christophe, con el fin de dar voz y visibilidad a esta injusticia. Es lo mínimo que podíamos hacer. "Es la primera vez que nos pasa en 'So Foot' y espero que sea la última que un periodista nuestro va a un lugar y uno vuelve. Es una gran pena para nosotros", lamenta.
"Para nosotros, el fútbol es una excusa para hablar del mundo, de sus problemas y virtudes, aunque hoy haya más problemas que virtudes. Yo lo envié a Argelia porque Francia y Argelia tienen una historia complicada: Argelia fue colonia francesa y se independizó en 1962, tras años de guerra. Muchos argelinos viven en Francia y también destacan en el fútbol francés", cuenta.
La idea era hacer un reportaje sobre el Jeunesse Sportive de Kabylie (JSK), un "club con raíces culturales fuertes y matices independentistas" y sobre el que nunca habían hecho un enfoque así antes. "Ir a Argelia es complicado", reconoce un Javier que no se esperaba que se torciera el asunto.
"Las relaciones diplomáticas con Francia se rompieron mientras él estaba allí. Christophe entró con un visado turístico, porque somos una revista independiente y no podíamos mandar un periodista durante dos meses con un visado de trabajo. Sin embargo, la ley argelina dice que trabajar con un visado turístico puede tener consecuencias graves", explica.
Una "víctima colateral"
Con motivo de su reportaje, tuvo que conversar con exdirectivos del club, incluyendo a alguien del MAK (Movimiento para la Autodeterminación de Cabilia), un movimiento independentista cabileño nacido en 2001 que trabaja para acabar con la opresión del gobierno central argelino.
"La policía lo detuvo por esto. Durante siete meses, Christophe no pudo salir de Argelia y tuvo que residir en un hotel pagado por nosotros. Debía firmar regularmente en comisaría y luego enfrentó un juicio. Lo acusaron de terrorismo, alegando que podía desestabilizar el país, lo cual es absurdo: Christophe nunca ha hecho daño a nadie y solo estaba haciendo su trabajo periodístico", relata.
"Él no tomó partido; su trabajo era objetivo y neutral. No terminó el reportaje y aún así pasó por todo este proceso legal. La sentencia fue de siete años de prisión, lo que refleja más un conflicto diplomático entre Francia y Argelia que un delito real de Christophe", opina.
Y lamenta que Francia, como país, prácticamente no tomase partida en su defensa: "La gestión de ambos gobiernos fue deficiente. Christophe se ha convertido en víctima colateral de un conflicto político entre países. Este caso es grave: un periodista deportivo está encarcelado injustamente, lejos de su familia y su vida personal".
Muy pocos futbolistas mostraron públicamente su apoyo a Christophe. Sólo clubes como Stade Rennais, RC Lens, Paris FC y Niza se solidarizaron con él. "La Federación Francesa ha puesto su retrato en sus instalaciones, y su presidente, Philippe Diallo, sí que ha estado receptivo y ha participado en reuniones, pero la reacción general del fútbol profesional ha sido mínima. Deschamps, el seleccionador francés, ni una palabra. Mbappé, ni una palabra. Su madre es de origen argelino y entiendo que no quiera hablar. Entiendo que los binacionales franco-argelinos no puedan tomar partida porque quizá tienen miedo por sus familias y eso es una desilusión también", siente.
Vulnerabilidad de los periodistas deportivos
"Este caso evidencia la vulnerabilidad de los periodistas deportivos. Cuando no pueden cubrir un club o un partido, la libertad de prensa se ve comprometida. Christophe es víctima de un sistema donde la política y la diplomacia juegan un papel más fuerte que la justicia", sostiene.
"No tiene que nada que hacer en prisión. No ha llevado nunca un arma, no ha matado a nadie, no ha tocado nunca una mosca. Si lees sus papeles o sus artículos, están llenos de empatía. Tiene una facilidad para conectar con la gente porque es muy simpático. Y es el último al que se le puede meter la palabra terrorista o lo que sea delante de su nombre. No entiendo que los futbolistas se callen cuando se les oye para mil tonterías", juzga.
"Tendría que disfrutar de su familia. Su hermano se casó y no estaba, su abuela falleció y no estaba. Tiene una novia y hace dos años que no la ve. Va a estar allí siete años. Se está pudriendo el tema. Nadie habla más de Christophe. No ha habido novedades. Bueno sí, ha habido una: cambió de prisión. Está en una de Argel ahora. Dicen que cada novedad así es una buena noticia. Pues vamos a cogerlo así", asegura un Javier que trata de ser optimisma, por muy difícil que pueda ser.
"Quiero que el PSG gane solamente para que esté contento"
"Yo fui quien lo envió allí. Gran parte de la culpa es mía. Es un dolor de cabeza para mí, aunque el que esté sufriendo es él. Su único defecto es ser forofo del PSG [ríe]. Siempre iba por su cumpleaños a ver un partido del PSG en Champions League. Y siempre lo eliminaban. Pero el año en el que ganó la Champions, está en prisión. Y mira, me dolió bastante. Soy del Barça, pero ahora quiero que el PSG gane solamente para que esté contento", detalla.
"Hay que esperar que haya la posibilidad de una reducción de la pena o un indulto para Christophe Gleizes", explicó Benjamin Stora, especialista sobre Argelia, en 'BFM'.
No dejarán de luchar por él. La libertad de expresión y protección de un periodista son esenciales. Christophe no ha cometido ningún crimen y su situación debe ser conocida y denunciada.