Una de las tareas que tiene Martín Demichelis en este Mallorca es que los bermellones sean más valientes en ataque. Se trata de una cuestión más anímica que táctica, tal y como explicó el técnico argentino en su presentación: "Le vamos a buscar la vuelta para ver cómo ir mucho más hacia adelante. Es mucho de lo emocional, porque ayer (el sábado ante la Real Sociedad), sin obligación de pase atrás, hubo mucho pase atrás. Y eso es emocional, no es táctico. Jamás voy a criticar al jugador que se equivoca desde un control o un pase, sí obviamente desde la reacción post error. Hay que brindarle confianza al futbolista para que se anime a jugar hacia adelante. Son patrones que creo que se pueden corregir muy fácil".
Demichelis también mencionó varias veces que el equipo tiene que empezar a construirse desde "la solidez defensiva", pero tampoco hay que olvidar la faceta ofensiva, sobre todo considerando los datos de los últimos encuentros.
El Mallorca lleva un tiro a puerta en los últimos 180 minutos. Y un gol en los últimos cuatro partidos. Es importante que los bermellones amenacen mucho más la portería contraria para empezar a sumar de tres cuanto antes. Arrasate ya señaló este problema tras el partido ante el Celta en Balaídos, su último dirigiendo al equipo: "En Primera División, para sacar un buen resultado, hay que hacer más en ataque".
La sensación que transmiten muchos futbolistas cuando tienen la pelota es que tienen miedo a arriesgar o equivocarse, y acaban optando, como bien dijo el argentino, por dar un pase atrás sin necesidad de ello. Son innumerables las situaciones en las que el Mallorca está atacando en campo contrario y la jugada termina con Leo Román dando un pelotazo. Es un patrón que se viene repitiendo con asiduidad y que llega a ser muy predecible para los aficionados que ven los partidos.
Demichelis debe dar con la fórmula para que su equipo sea fiable atrás sin dejar de amenazar arriba. Cuando los bermellones han tratado de ser verticales y presionantes, han sido muy vulnerables en defensa. Encontrar este equilibrio será fundamental para que el Mallorca empiece a ser incómodo, competitivo y reconocible. Y recuperar a los futbolistas mentalmente será vital para que todo carbure.