El título logrado por Carlos Alcaraz en el ATP 500 de Doha no solo dejó buenas noticias deportivas para el español. El torneo catarí también abrió de un nuevo el foco de discusión en el circuito por la norma que regula el tiempo entre punto y punto, cada vez aplicada con mayor rigor por la ATP.
Durante su partido de cuartos de final ante Karen Khachanov, el murciano recibió una advertencia por exceder el límite permitido antes de sacar. La decisión no le sentó nada bien y, visiblemente molesto, dejó escapar durante el encuentro un comentario muy crítico hacia la normativa, calificando las reglas como “una basura”.
El episodio generó debate inmediato en el entorno del tenis y ha encontrado ahora el apoyo de una voz autorizada. La exnúmero uno mundial Kim Clijsters abordó la escena en su pódcast Love All, donde comprendió la reacción del español y cuestionó la aplicación tan estricta del reloj.
“Me encantó ver a Alcaraz decir esas cosas, porque para él debe ser muy frustrante; algo tiene que detonarlo para reaccionar así. Agradecí que lo dijera, y quizá sirva para que la ATP ajuste un poco el reloj”, explicó.
La belga considera que el problema no es la existencia de la norma, sino la falta de flexibilidad en determinados momentos del partido. En su opinión, los jueces deberían valorar el contexto del punto anterior, especialmente tras intercambios largos o situaciones de máxima tensión.
“Como aficionada al tenis, cuando veo un partido creo que hay que dar tiempo a los jugadores para recuperarse. Uno o dos segundos más no van a cambiar nada”, señaló.
Clijsters incluso recordó un precedente reciente con Novak Djokovic en el Open de Australia, cuando el serbio fue advertido por superar el tiempo tras un intercambio muy prolongado en un set decisivo. Para la extenista, situaciones así demuestran que el reglamento puede interferir en el ritmo natural del espectáculo.
El debate sobre el reloj de saque no es nuevo, pero la reacción de Alcaraz, una de las grandes figuras del circuito, ha vuelto a poner el asunto sobre la mesa. Mientras la ATP busca uniformidad en la aplicación de la norma, jugadores y exjugadores reclaman un margen mayor para que el tenis no pierda naturalidad en los momentos más intensos del partido.