El Real Betis dominó y se echó la siesta para dar aire a un Sevilla que empató un 2-0 desfavorable en el 'Gran Derbi' de la capital andaluza. Ejercicico de supervivencia de los nervionenses, que nunca arrojaron la toalla y tuvieron opciones hasta el final para llevarse los tres puntos. También las tuvieron los verdiblancos, con un remate final de Abde que repelió la madera. Un derbi como los de antaño, con emoción, nervios y piques; un espectáculo para el espectador neutral.
Los genios son excéntricos, anárquicos, no les rige ningún patrón predeterminado. La irregularidad y los altibajos suelen ser un denominador común en su rendimiento, aun más si se trata de fútbol. Abde y Antony son dos jugadores que ejemplifican a las mil maravillas la genialidad dosificada. Por la izquierda, el marroquí, y por la derecha, el brasileño, conforman uno de los ataques más impredicibles de LaLiga.
Dominio bético
Ellos solitos se bastaron para desarmar al Sevilla en la primera mitad de un Gran Derbi totalmente verdiblanco. Ez Abde salió retratado, para bien, en los dos goles que lucían en lo más alto de La Cartuja al decanso. Con un Sevilla de entreguerras, el marroquí sacó sus dotes de funambulista sobre la línea de fondo para asistir atrás en una acción que remachó Antony de la mejor forma posible. Remate de chilena, o de tijera como se decía antaño, para desatar la euforia heliopolitana.
El Betis se exhibió en la primera parte a lomos de un Abde que siguió haciendo diabluras en las conducciones y regaló el 2-0 a Fidalgo, que metió el exterior de la bota derecha para superar a Vlachodimos con un toque sutil.
Estaban los nervionenses en la lona, reclamando una tregua de su némesis ciudadana, y los verdiblancos quitaron el pie del acelerador. El Sevilla respiró tras el receso y embotelló a los de La Palmera en su área hasta que el cántaro se acabó rompiendo. Oso centró al corazón del área y Alexis Sánchez apareció en plancha para recortar distancias y meter el miedo en el cuerpo a la parroquia local.
Y los temblores se transformaron en debilidad. Akor amenazó a Valles, que respondió con una gran parada. No pudo hacer nada el portero para repeler el cañonazo de Isaac Romero en el 85'. El delantero la engatilló desde fuera del área y celebró el empate poniendo su camiseta en uno de los banderines de córner de La Cartuja. Marc Bartra, Junior Firpo, Chimy Ávila y otros integrantes del banquillo verdiblanco salieron raudos a recriminar la acción.
Dos ocasiones finales clarísimas
No se movía ni un alma del estadio, ni cuando el Sevilla apretaba por el tercero. Abde estuvo cerca de cambiar el sino del partido en un remate que escupió la madera ya con el tiempo cumplido; y Akor vio cómo la defensa le sacba el 2-3 sobre la misma línea. Un lujo de partido.