El Atlético de Madrid se aferra a un último resquicio de vida en liga gracias a un tanto postrero de Julián Álvarez a veinte segundos del pitido final. Apareció la 'Araña' cuando más la necesitaba su equipo tras perpretar los colchoneros un partido para el olvido, en el que registraron un solo tiro entre los tres palos, el del gol del argentino. Con la clasificación europea en el bolsillo, en el Metropolitano lo que verdaderamente preocupa ahora es el Barcelona y rematar la faena en la Copa del Rey el próximo martes.
Si alguien no vio la primera parte del partido no se perdió gran cosa. El Oviedo-Atlético no fue un encuentro para deshacer planes sabatinos. Ritmo cansino y ausencia de ocasiones por uno y otro lado fueron la tónica predominante en el acto inaugural.
Simeone optó por las rotaciones, hasta siete cambios respecto al once que alineó frente al Brujas en la clasificación para octavos de la Champions. El Cholo no pudo ocultar que la liga es ya un objetivo completamente secundario, con la vuelta de semifinales de la Copa del Rey contra el Barcelona a la vuelta de la esquina. Los colchoneros defenderán en el Spotify Camp Nou una renta de cuatro goles que, a priori, parece definitiva.
Siete rotaciones
Las rotaciones del argentino no carburaron y al equipo le costó un mundo crear fútbol en el Carlos Tartiere, con una medular formada por Cardoso, Mendoza, Almada y Baena que no encontraron la fórmula para suministrar balones a Sørloth y Lookman, las dos únicas referencias en el 4-4-2 rojiblanco. Simeone dio incluso la alternativa a Julio Díaz en el lateral izquierdo, en un debut bastante convincente del joven futbolista.
Por relatar algo y con los carbayones mejores en el cómputo general del primer tiempo, destacar una combinación entre Ilyas y Fede Viñas que cubrió Jan Oblak agigantado fuera de su portería. Y un cabezazo sobre la bocina del propio Ilyas que repelió el portero esloveno en un alarde de reflejos gatunos.
Ni la entrada de pesos pesados como Julián Álvarez o Griezmann mejoró a un Atleti romo ante Aarón Escandell. El cuadro asturiano, pese a su condición de colista, no se amedrentó ante los madrileños y buscó por tierra, mar y aire las inmediaciones de Jan Oblak. El dios del gol no estaba por la labor, ni tan siquiera cuando Baena anotó el que celebró como 0-1 aunque que fue anulado por posición antirreglamentaria. Pero con el cronómetro marcando ya el 93 largo, de cuatro de añadido, la 'Araña' bailó claqué en el área, se sacó a su defensor con un golpe de cintura y remató con la zurda los tres puntos.